SALUD: ¡UNA PERSPECTIVA HOLÍSTICA!

10/11/2012
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El equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu, se exterioriza por la condición multidimensional de “tener salud”, un bienestar general que se caracteriza por la ausencia de enfermedad. No tiene sentido separar al cuerpo, que emite señales de que algo no está bien a través del dolor o de alguna molestia, del conjunto de las dimensiones estructurales que constituyen al ser humano en su totalidad.
Esta es una perspectiva holística que considera el todo del individuo y no sólo sus partes independientes.

El individuo está aún integrado en otras dimensiones que son exteriores a sí, pero a las cuales pertenece como ser social. Hay, por tanto, en esta perspectiva holística de salud, una interconexión entre los factores internos y externos del individuo. Si existe algún desequilibrio, se observa un efecto “dominó”, en el que un tipo de enfermedad aparece y repercute a otras dimensiones.

Podemos aceptar la idea de que no existe un estado de salud a 100% en nadie, ni 100% de enfermedad. Pero, sí, puede haber identificación individual con un estado de salud o con la ausencia de la misma. La balanza es exactamente la misma: si hay salud, existe ausencia de enfermedad; si hay enfermedad, existe ausencia de salud. Y por lo tanto, deja de haber un equilibrio.

El “dolor”, sea este físico, psicológico o espiritual, tiene su propia manera de manifestarse y siempre aparece como molestias y malestar. Se debe tratar de conocer, si solo se trata de un dolor físico o de algo más. Este análisis se une al concepto del “todo”, teniendo en cuenta la situación particular, presentada por cada paciente. Y aquí viene el concepto de multidisciplinaridad. La idea de que se trata de una situación física con repercusiones psicológicas, entre otras, establece el objetivo de curar con una finalidad específica. Si es al contrario, debemos tratar de entender el origen del “dolor”, y no sólo, “dolor” en sí mismo, aislado de todo el resto. La base para el camino de regreso al estado de salud, será entonces, a través de la comprensión del dolor, porque, por lo tanto, el dolor es un desequilibrio que, por efecto dominó, provocará otros.

 

Actualmente existen muchas respuestas de las medicinas no convencionales para estos desequilibrios, aunque muchos consideran que ambos métodos, convencionales y no convencionales, se complementan, que no son exclusivos entre sí.

Personalmente, considero que las medicinas no convencionales y naturales “impulsan” al individuo al autoconocimiento y a descubrirse a sí mismo. Este es un proceso alejado de estructuras rígidas, en el que, la mayor parte de las veces, es el propio paciente quien elige la terapia con la cual se identifica.

Para restablecer el estado de salud de un paciente, el terapeuta debe tener la sensibilidad para escoger todas las posibilidades de respuesta. Y sobre todo, saber que puede ayudar a restablecer su salud.

Si consideramos que la salud es el estado natural de los seres humanos, entonces, también es natural buscar soluciones a su ausencia.
Entendiendo que cada persona también está relacionada con el macro-cosmos, la totalidad y la universalidad, es inevitable que sea influenciado por el contexto de Todo y que también ejerza una influencia. Hay, en realidad, una interdependencia de factores en la idea de salud y de enfermedad. Y en la comprensión de esta visión holística del individuo, se encontrarán las respuestas más adecuadas para el camino del bienestar.

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María Vaz es Socióloga, Osteópata, masajista y técnica ayurvédica.
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