EL AMOR: PEGAMENTO DE DIOS

10/11/2012
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En el primer número de Serendipity in the Way, compartí un artículo acerca del universo holográfico –¿Qué es nuestro Universo?– y de las connotaciones que tendría para nuestra visión particular del Universo, de la realidad, y por ende, de nuestras vidas, el hecho de vivir en un holograma gigante. En él quería dejar evidencia de que todos nosotros estamos conectados, los unos a los otros, por un principio que tiene su reflejo en la física.

En cada una de las partes de un holograma, se encuentra el todo: en ti y en mí; en un pájaro, en una flor, en un árbol…, también en una roca, en un cristal…, en una nube… Todos y todo somos uno; estamos ínter-conectados. Podemos observar esta realidad a través de cientos de experimentos. Por ejemplo, la ciencia ha demostrado que dos partículas que en su origen están unidas, guardan entre sí una estrecha conexión. Si tomamos una de ellas, la enviamos al otro lado del Universo, y mientras tanto, actuamos sobre la segunda provocando una respuesta, la primera partícula responderá de la misma forma y al mismo tiempo que la segunda. Teniendo en cuenta que antes del Big Bang, todo lo que hoy conforma el Universo estaba concentrado en un solo punto, podemos entender que sigue conectado en todas sus partes: todo aquello que forma el Universo tiene esa misma conexión. Todos y todo estamos conectados a un nivel profundo.

Cuando hablo de Dios -algo que no suelo hacer de una forma directa- me refiero siempre a todo aquello que nace de ese punto primigenio, antes de la gran explosión: materia, consciencia, inteligencia, etc…. Para mí, Dios es todo lo que es, ha sido y será. Por ese motivo, no es habitual en mí, hablar en forma explícita de Dios; en primer lugar, porque no lo concibo como un ser, ni “algo” individual, y en segundo lugar, porque Dios es todo: el Universo, los planetas, las estrellas, todo lo que forma nuestra Tierra, tú y yo. De este modo, menciono a Dios siempre de una forma implícita.

Os preguntaréis qué tiene que ver todo esto con el amor… y por qué considero que constituye el Pegamento de Dios, tal y como adelantaba en otro de mis artículos –El amor Humano, Evolucionado y Divino-, publicado en nuestro segundo número de Serendipity in the Way, en el que mostraba mi visión acerca de las distintas clases de amor.

 

El amor es la fuerza o energía -como queramos llamarla- que permite la re-unión de todo aquello que en un principio estuvo unido, de todo aquello que fue UNO. Cada vez que reconocemos en el otro esa parte divina, cada vez que nos sentimos reflejados en los ojos de quien tenemos enfrente y nos reconocemos en él, nos enamoramos de nosotros mismos, nos enamoramos de Dios, sentimos cómo nos fundimos con aquello que contemplamos, una persona, un animal, una planta, etc… hasta convertirnos, por un momento, en un solo ser.

Esta energía que sentimos, es la energía “vital” de todo el Universo, de Dios; la única “verdad”. En alguna ocasión, tal vez, habéis oído que el amor es lo único verdadero que existe en el Universo, lo único que realmente importa; aquí tenéis la explicación de esta afirmación.

Como podéis ver, nada tiene que ver el amor que sentimos por una persona con el AMOR. El “Amor Humano” es tan sólo el resultado de la manipulación que nuestro ego ha hecho del AMOR. Poco a poco, podemos ir transcendiéndolo y evolucionándolo.

Con este artículo, mi intención no es transmitir que no debamos amar a una persona en particular, ni que sea incorrecto que nuestro amor pueda estar dirigido hacia alguien concreto. Mi apuesta es la de tratar de ser conscientes de la verdadera naturaleza del amor, y empezar a verlo como algo mucho más grande, que transciende nuestra primitiva y egoísta forma de amar.

Versión en portugués>>>

Daniel Sotelino dirige la revista digital Serendipity in the Way, en ella escribe de forma habitual y comparte con todo aquel que así lo desea, su visión personal del universo y su forma de entender la vida. Daniel Sotelino es autor del libro "La Fórmula de la Felicidad". En él comparte la sabiduría encontrada a lo largo de la historia y ofrece las claves para alcanzar esa FELICIDAD con mayúsculas que todos anhelamos en lo más profundo de nuestros corazones.
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Comentarios

One Response to EL AMOR: PEGAMENTO DE DIOS

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